Rosaura se llevó a Estrella el viernes por la tarde con la excusa de que tenía entradas para un espectáculo de magia y que la niña no podía perdérselo. Carol la conocía demasiado bien para creer en la excusa, pero no dijo nada. Solo abrazó a Estrella, le puso el abrigo, y los vio irse desde la puerta con una sonrisa que intentó disimular.
Alonso llegó a las siete. No traía maletín. Traía una bolsa de una tienda de delicatessen del barrio y cara de quien tomó una decisión en el camino.
—Pensé que