Al llegar la noche, Margaret decidió reunirse con Ethan. Estaba decidida a alejarse de una vez por todas, pero…
—No esperaba que vinieras hacia mí —su rostro se iluminó.
—Quita esa sonrisa de tu rostro, no hay motivo para eso; si vine a verte fue para entregarte esto —puso el sobre en sus manos—. En él hay dos mil dólares, son mis ahorros; tómalos como un abono a la deuda que pagaste.
—No quiero tu dinero —sonrió—. Ya tengo lo suficiente —él se acercó a ella y la tumbó sobre el sofá del estudio