Durante la cena.
La mesa era sencilla, pero estaba llena de sabor.
Augusto probó la comida y no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción.
Sabía a hogar.
A calidez.
Eloise desvió la mirada, intentando disimular el nerviosismo.
Con un movimiento lento, Augusto colocó su mano sobre la de ella.
Aquel simple gesto bastó para que su corazón comenzara a calmarse.
La cena transcurrió entre conversaciones agradables y discretas risas.
Nada de negocios.
Nada de prisas.
Solo el calor de una familia que, p