El reloj marcaba las 17:40 cuando Augusto, con su postura impecable de siempre, pasó junto a ella.
— Mañana, a primera hora, quiero el informe financiero de la filial de Río —dijo con firmeza—. Organiza todo para el viaje.
Siguió hacia el ascensor sin esperar respuesta.
Eloise, que ya apagaba la computadora y organizaba documentos para irse, simplemente anotó el recordatorio en su agenda, como quien graba mentalmente algo importante.
Cuando llegó a casa, abrió la puerta lentamente, sintiendo có