Eloise se despertó temprano. La maleta ya estaba lista desde la noche anterior, pero, por precaución, volvió a abrirla y revisó todo una vez más: documentos, carpetas, agenda, tablet, dos cambios de ropa formal y un vestido discreto para la cena de negocios.
En el baño, dejó que el agua caliente de la ducha recorriera su cuerpo, intentando alejar el cansancio. No podía negarlo: casi no había dormido. Había pasado buena parte de la noche pensando en el viaje… y en el hecho de que estaría sola co