Alice ama este momento a solas con él, sin discusiones, sin miradas que la hagan sentirse rechazada, pero aún más, que Damián esté demostrando que entre Mariana y él no hay nada, cada vez la hace sentir seguridad en esa parte.
—¿Desayunamos? —pregunta Damian, y las mejillas de Alice están sonrojadas por la forma en que Damián la mira.
—Claro… buen provecho —responde nerviosa y se dispone a comer—. ¿Y cómo van las cosas en tu empresa? —intenta mantener una conversación normal con él.
—Sobrellevan