Alice abrió los ojos de par en par, casi saliéndose de sus órbitas, al verlo completamente desnudo, sin sentir vergüenza. Su mirada, fija en ella, era como la de un depredador a punto de devorar a su presa. Cooper no esperaba su primera vez de esta manera; claramente había fantaseado con Anderson, con casarse y hacer el amor apasionadamente. Pero ahora todo era una escena que le aceleraba el corazón y la respiración, como si le faltara el aire y no pudiera escapar de él.
—¡No me vayas a tocar, D