Damián se queda helado por segundos. Aunque lo sospechaba, había situaciones que lo hacían pensar que quizás no, pero ahora estar seguro de que Thomas es el culpable lo enfureció de tal manera que Miguel tragó saliva al ver cómo la mirada de su jefe se tornaba oscura. Anderson cuelga la llamada.
—¿Qué sucede con el jefe?
—¡Baja del auto, Miguel! —Damián reacciona—. ¡Ordena ya mismo a los escoltas que no dejen salir a Thomas, él es el maldito culpable que llevamos buscando tanto tiempo!
Miguel, a