—¿Una fachada? —Damián Anderson sonrió de medio lado, un gesto frío y calculador que no alcanzaba a relajar sus ojos. Se llevó la taza de café a los labios. Había algo en la actitud de Miguel que le decía que la noticia era más delicada de lo que aparentaba. —Esa es mi especialidad. Sabía que la jugada de Thomas sería predecible. ¿Qué ha conseguido Villarreal exactamente?
Miguel se acomodó en su silla, su postura siempre impecable, aunque Damián notó una ligera incomodidad en cuanto Carla le si