Al caer la noche, Alice está en la cocina, observando a la sirvienta que le está sirviendo la cena. Se siente tan cansada, un agotamiento físico y mental. Afortunadamente, su madre está fuera de peligro, mientras que Carla se ofreció a cuidarla para que ella fuera a descansar.
—Aquí tiene, señora Anderson, ¿se le ofrece algo más?
La puerta de la cocina se abre y cuando Alice voltea a mirar, se percata de que es Damian. Su mirada refleja enojo, pero también impotencia.
—Señor Anderson —la sirvien