Mundo de ficçãoIniciar sessão—Si bien acabábamos de ganar la guerra y los habíamos expulsado de las costas del Mar del Norte —continuó la reina—, los parias que huyeran hacia el oeste se movían en libertad hasta en el Bosque Rojo. Dispersarnos nos haría presa fácil de nuestros enemigos, y una vez más, había fuerza y seguridad en los números. Por eso tenía sentido que reconociéramos su autoridad y consideráramos a tu abue







