Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Despierta, mi señor!
Abrí los ojos sobresaltado, con la sensación de que acababa de cerrarlos, y descubrí sorprendido que ya era de día. Risa no sólo estaba levantada, sino que me sacudía suavemente, ya vestida y peinada. Lo primero que percibí fueron las flores en su esencia, dulces y frescas, delatando su alegría. Había elegido un bonito vestido azul cielo con detalles en encaje blanco, y se hab&iacut







