Mundo ficciónIniciar sesiónFaltaba poco para el amanecer cuando escuchamos las voces allá adelante. Eran mis sobrinos, que poco después llegaron corriendo a saltarme encima como cachorros. Mora no los reprendió, sabiendo que ya lo haría yo de ser necesario. Se limitó a hacerse a un lado y reír por lo bajo mientras nosotros saltábamos y rodábamos por la nieve. Acabamos los cuatro echados en un apretado montón, todavía mordisqueándonos de alegría.
Cuando Milo se imprimara con Fiona, dejándome como el único soltero







