Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos niños, fatigados por la caminata desde el bosque, ya se habían dormido cuando al fin subimos a nuestro departamento. Briana me ayudó a servir la cena para Mael y para mí y pidió permiso para bajar a ver a su madre. Con su discreción acostumbrada, le había bastado ver entrar a Mael para saber que precisábamos quedarnos a solas.
Llené su copa buscando su mirada, pero Mael mantuvo la vista baja. Estaba pálido, y su







