Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl adentrarnos en el ancho corredor que terminaba en el salón de fiestas, vimos la pequeña multitud reunida allí adelante, sus ropajes de luto opacando el alegre brillo de las lámparas. En la pared opuesta a las puertas dobles colgaban anchos pendones negros.
Aminoramos el paso al acercarnos a la entrada y Mael soltó mi mano para ofrecerme su brazo. Fiona y Kaile ya salían a nuestro encuentro, para alinearse detrás de nosotros con sus co







