Mundo de ficçãoIniciar sessãoPasamos cuatro días en el bosque, y junto con nuestra boda y el nacimiento de Malec, los cuento entre los más felices de mi vida. Estar con los niños en su misma forma, participar de sus juegos, cuidar de ellos, cantarles cada noche para que se durmieran, me proporcionaba una alegría hasta entonces desconocida.
Cuando no estaba ocupado en sus asuntos de cuervo, Bardo se habituó a jugar con los cachorros, que lo adoraban. Nosotros reíamos vi&eac







