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Regresamos al castillo al día siguiente, Mael, Dugan y los niños en cuatro patas y Aine y yo a caballo. Ella no había vacilado en prometer que guardaría nuestro secreto hasta que yo decidiera hacerlo público, y luego de escuchar lo que su abuela había hecho para lograrlo, hasta me aconsejó que me lo tomara con calma y esperara al menos diez años para dejarme ver en cuatro patas.

—¿Por qué diez años? &mda

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MaríaSiempre complicándolo todo ese Finneas, ojalá se quede solo!!!!!
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