La voz de Owen se perdió en la oscuridad, arrastrada por el murmullo de los árboles. Un susurro envuelto en promesas y peligros, cargado de una certeza inquietante.
Lejos de allí, Logan golpeaba con furia el saco de entrenamiento en el ala trasera del complejo alfa. La noche se había asentado sobre la manada como un manto de tensión y presagio. Todos dormían… excepto él.
Con el torso desnudo y la piel cubierta de sudor, el alfa descargaba su rabia contra el cuero, una y otra vez. Cada impacto