El silencio que envolvía la mansión era denso, como una manta pesada que caía sobre cada rincón de los pasillos y habitaciones. La calma no era natural; parecía fabricada, como si las paredes mismas contuvieran la respiración esperando algo inminente. .
Afuera, el viento golpeaba suavemente contra los ventanales, pero dentro, cada crujido de la madera antigua hacía que el aire se tensara aún más.
Zoe se encontraba en la sala principal, observando con atención cada detalle. Su instinto le gritab