El murmullo elegante de la fiesta se quebró de golpe con aquella voz que resonó por los altavoces del salón.
—Buenas noches, damas y caballeros —anunció Jack, su tono cargado de ironía—. Acaba de llegar el entretenimiento.
Las cabezas se giraron al mismo tiempo hacia la entrada. El aire de sofisticación se volvió tenso, eléctrico, como si una tormenta invisible hubiese irrumpido en el lugar.
Logan, con el ceño fruncido y los ojos oscuros por la furia, apretó los dientes y respondió en voz baja,