El dolor fue inmediato, ardiente, una descarga eléctrica que se extendió desde la herida hasta lo más profundo de su lobo. Logan rugió, un sonido tan desgarrador que hizo temblar hasta los árboles cercanos. Sus patas se afirmaron contra el suelo, los músculos de su cuello se tensaron como cuerdas y, con un violento movimiento, logró sacudir a Owen. El lobo gris salió despedido, chocando contra una mesa con tanta fuerza hizo que se partiera en dos esparciendo astillas por el aire.
Logan no perdi