La luna llena brillaba con un fulgor desafiante sobre los bosques que delimitaban el territorio enemigo. Logan, transformado en su lobo negro majestuoso. Sus ojos ámbar brillaban como brasas encendidas, impregnados de furia y desesperación. No había nada que pudiera detenerlo, no ahora que el olor de Mía se mezclaba con la brisa nocturna y le recordaba que estaba atrapada, en peligro, sufriendo.
Al llegar a los límites de la manada Colmillo, se detuvo sobre la colina que dominaba la entrada pri