se desvaneció y solo quedó el eco del deseo satisfecho, Zoe se puso de pie sin decir palabra, caminó hasta recoger una bata blanca y se la colocó. Se giró de espaldas a él, mirando por la ventana. La luna llena brillaba intensa en el cielo.
Jack se levantó con rapidez, sintiendo que el momento había llegado.
—Zoe —llamó con voz temblorosa.
Ella no volvió.
Jack se arrodilló detrás de ella, sacando de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo. Cuando la abrió, dentro brillaba un anillo de oro c