Lysander reaccionó antes que nadie.
En el momento en que el cuerpo de Syla cayó sobre las frías piedras de la plaza, el Alfa corrió hacia ella sin pensarlo. La multitud se abrió a su paso, algunos con expresiones de preocupación, otros con silencios incómodos.
Se arrodilló junto a su hermana.
Syla estaba pálida, su respiración era irregular y su cuerpo temblaba como si una tormenta invisible la sacudiera por dentro. El rechazo de un vínculo de mates siempre dejaba heridas profundas, pero cuando