El pánico se extendió por el castillo de la Luna Oscura.
Lady Stelle, con el rostro descompuesto y el cabello desordenado, corrió por los pasillos gritando el nombre de su hijo.
Sus gritos desesperados alertaron a los guerreros, a las omegas y a los rastreadores.
Pronto, no solo era ella; toda la manada se movilizó.
***
Mientras tanto, en la suite real, el tiempo parecía haberse detenido.
El Alfa Lysander y su Luna, Meissa, disfrutaban de una calma que contrastaba con el caos exterior.
Ambos es