La guardia me acompañó por los corredores y al atravesar el jardín interior, encontré a Wuisse rodeado por los súbditos que se interesaban por los papeles que traía entre las manos.
— Luna gloriosa, luna de paz— me saludó, arrodillándose solemnemente.
—No pierdas tiempo Wuisse— reclamé—. Dime pronto que noticias traes.
—Majestad, ya todo está dispuesto para que recibamos hombres y provisiones de los reinos de Ahiagón y Enerthand.
— ¿Tan pronto? —insistí desconfiada.
—Nuestros nuevos aliados est