—Yo encabezaré los refuerzos— anunció el rey, mirándome directamente—. Quiero estar junto a nuestros hombres y demostrarles que no tienen por qué temer. Ya me he ausentado demasiado debido a las ceremonias y eso nunca es juicioso en tiempos como estos.
Me habría encantado confesarle que estaba deseosa por acompañarlo y que me creía capas de luchar a su lado, pero sabía que sería incorrecto, así que me limité a asentir y a ofrecerle mi mano para que la besara como única despedida.
—Le escribiré,