Al acercarse la noche, los preparativos para la cena estaban en pleno apogeo. Las doncellas se afanaban en el comedor, colocando con esmero la suntuosa comida en la mesa, a la espera de la llegada de la misteriosa invitada.
Hazel, Maya y Naya se dirigieron al comedor, cada una vestida con un exquisito vestido corto que realzaba sus personalidades y estilos únicos.
El vestido de Hazel, en particular, era una deslumbrante combinación de elegancia y sensualidad. Las mangas cortas y la sutil abertu