Maya abrazó a Hazel, ofreciéndole consuelo y apoyo.
"Tranquila, hermana", susurró, intentando calmarla.
"Seguro que no lo dijo en serio. Está en estado de shock y probablemente necesita tiempo para asimilarlo". Hazel sollozó, apoyando la cabeza en el hombro de Maya.
"¿Pero y si no me quiere? ¿Y si estoy destinada a estar con alguien que me desprecia?". Maya la abrazó con más fuerza, con voz firme y tranquilizadora.
"No pienses así, hermana. El destino es misterioso. Quizás esto sea solo una pru