Maya salió de su habitación con la mochila al hombro y el pelo recogido en una coleta, lista para afrontar otro día de clases.
Mientras caminaba por el pasillo, chocó con Hazel, que venía corriendo en dirección contraria.
"Hola, venía a verte", dijo Hazel con voz baja y urgente. "No me quedaré a desayunar, tengo que irme".
La curiosidad de Maya se despertó. "¿Por qué tanta prisa? ¿Vas a algún sitio?", preguntó, entrecerrando los ojos mientras observaba la expresión nerviosa de Hazel.
Hazel dudó