Dante despertó sobresaltado, bañado en sudor. Había escuchado algo. Una voz, antigua y poderosa, llamándolo desde las profundidades de su mente. No era la primera vez. Durante la última semana, mientras entrenaba con Luna y ayudaba a Kira a adaptarse, la voz había estado susurrando en sus sueños.
—Ven a mí, heredero... —la voz resonaba incluso ahora que estaba despierto. —Descubre lo que eres...
Se sentó, frotándose el rostro. El fuego se había reducido a brasas. Luna dormía en su habitación, y