Dante despertó completamente tres días después de la batalla contra Sombrael. Su cuerpo todavía dolía, pero era un dolor sordo comparado con la agonía anterior. Luna había trabajado incansablemente para sanarlo, asistida por otros sanadores de las manadas aliadas.
—Bienvenido de vuelta— Luna sonrió, notando que sus ojos se abren. Tenía ojeras oscuras que revelaban noches sin dormir.
—¿Cuánto tiempo? —Dante preguntó, su voz ronca.
—Tres días— Luna respondió, ofreciéndole agua. —Tu cuerpo necesit