Zara no perdió tiempo después de unirse a la manada. Al amanecer, despertó a Dante con un balde de agua helada.
—¡Arriba! —ordenó. —Si quieres despertar tu poder primordial completamente, necesitas sufrir. El dolor abre puertas que la comodidad mantiene cerradas.
—Buenos días a ti también— Dante tosió, levantándose empapado. A través del lazo de sangre, sintió la diversión de Luna y Kira observando desde la entrada de la cueva.
—No hay buenos días para los débiles —Zara replicó. —Transforma. Ah