La noche de la infiltración llegó demasiado rápido. Dante se paró en el borde de las Tierras Salvajes, mirando las luces distantes de Luna Plateada. Su hogar. Su prisión. Pronto, su campo de batalla.
—¿Listo? —Luna preguntó, apretando su mano.
—No —Dante admitió. —Pero vamos de todos modos.
Zara había usado magia para disfrazar sus apariencias. Dante parecía un lobo común, cicatrices falsas cubriendo las reales. Luna y Aria parecían comerciantes itinerantes. Zara se volvió completamente invisibl