Roger dio órdenes a sus soldados con el corazón latiendo a mil por hora.
El Lycan había sido abatido, pero fue atendido con primeros auxilios y preparado para ser llevado de urgencias al laboratorio; el único lugar seguro para él y para todos.
Su estado de salud era bueno, pero no estaba fuera de peligro, pues debían extraer la bala de plata y darle los cuidados necesarios para mantenerlo estable, y sobre todo vigilado.
La mente de Roger se llenó de preocupaciones. No sabía como enfrentar a Glo