Helena se sintió aliviada, pues se sentía un poco incómoda al estar a lado de Freya.
Se despidió de la señorita Smith y siguió a Roger. Él no le dijo exactamente lo que ocurrió, pero Helena no se alarmó.
Ya había aprendido a detectar las situaciones de peligro, a pesar del secretismo.
Caminó hacia una sección retirada del salón, una área de balcones. Roger le indicó entrar y se quedó de pies en la entrada, se aseguró de que nadie se acercara.
Al entrar, vio la amplia espalda de Russell; él obse