La luz del amanecer apenas tocaba las hojas de los árboles cuando la primera reunión secreta del consejo de vigilancia comenzó. Lía y Kael estaban al frente, con rostros tensos pero decididos. En la mesa del centro, descansaban los objetos mágicos de rastreo y los informes recogidos durante las últimas noches. A su alrededor, cinco guerreros de confianza y dos sabios leales escuchaban en silencio.
—No podemos darnos el lujo de actuar con fuerza bruta —dijo Kael, cruzando los brazos—. Si el espía