Zayn.
Las señales habían estado allí desde el principio, aunque yo las hubiera ignorado por completo.
No porque no supiera leerlas, sino porque no quería hacerlo. Era más fácil asumir que todo estaba en orden, que el camino estaba despejado y que las piezas encajarían por sí solas con el tiempo. Siempre lo hacían. O al menos, eso me decía a mí mismo.
Si no hubiera sido por la visión —esa en particular— quizá habría permanecido ignorante un par de años más. Por supuesto, habría llegado a ella en algún