Zayn parte V.
No la había visto en el banquete.
Supuse que seguía avergonzada por haber comenzado a desnudarme sin previo aviso en la sala de la casa de la manada. La idea me arrancó una sonrisa inesperada. No era incómodo al recordarlo; era… tierno. De una forma que no había previsto.
Toqué su puerta una segunda vez. No hubo respuesta.
Suspiré, resignado, y estaba a punto de marcharme cuando del otro lado escuché un susurro casi inaudible.
—Sí…
Sonreí sin poder evitarlo.
—¿No vas a abrir? —pregunté en voz b