Capítulo 147.
Tres años después.
Alina rugió con todas sus fuerzas, un gruñido profundo y exagerado que hizo vibrar el aire del claro. Los cachorros chillaron de emoción y salieron disparados en todas direcciones, sus pequeñas formas de lobo resbalando entre la hierba húmeda y las raíces expuestas. Ella avanzó tras ellos a grandes zancadas, dejando que la rodearan, que pasaran entre sus piernas y que intentaran morderle el pelaje de juego.
—¡Vengan acá, pequeñas pulgas! —gruñó otra vez, bajando el cuerpo y m