Lobo Blanco Parte III.
Empujé la puerta y el hedor a sangre fresca me golpeó en la cara.
Dentro, la Luna Suprema yacía en el suelo, apenas consciente, cubierta de moretones y sangre seca. Un humano, enorme, tenía el puño en alto, listo para descargar otro golpe sobre su rostro.
No le di oportunidad.
Con un rugido, me lancé sobre él. Mis garras rasgaron su cuello en un solo movimiento; la sangre brotó caliente mientras el cuerpo se desplomaba contra la tierra.
El silencio que siguió fue sofocante.
Avancé hac