Lobo Blanco Parte IV.
Cualquiera podría darse cuenta de que estaba enojada.
La había llevado cerca del lugar en el que retenían a Liam, y ni siquiera intentó esperar una oportunidad.
Apenas reconoció el sitio, se lanzó contra ellos como una tormenta desatada. Corrió sin titubeos, sin miedo, con la furia pintada en cada músculo.
Los humanos abrieron fuego, pero ella esquivaba con una precisión que rozaba lo imposible. Sus movimientos eran puro instinto, pura rabia asesina. Yo avancé detrás, preparado para cubr