Capítulo 9.
A la mañana siguiente pudimos comprobar qué tan diferente era el lobo Blanco de el tío Da y el tío De.
Ellos me daban mi espacio, el lobo blanco... no.
Los tíos tenían una tradición. Todos los miércoles los cachorros de la manada e invitados se reunían en la Casa de la Manada para compartir un desayuno. Ahí se hablaba sobre los progresos de todos y, en caso de que algún cachorro quisiera aprender algo nuevo, se discutía.
Cosas como "Oh, quisiera intentar con la carpintería" eran alentadas.