Capítulo 10.
-No.
Las duras palabras de Bart no me detuvieron dos días después.
Fue el tiempo que me tomó tener valor porque el lobo curandero era un poco cascarrabias.
-¿Por qué no?
Me miró con incredulidad.
-No estoy en los mejores términos con los Supremos. ¿Crees que quiero ganarme más problemas con ellos si se enteran de que le estoy enseñando a su hija sobre venenos? ¡Ja! Ve a jugar a que descuarticen a alguien más por tus caprichos...
El lobo blanco soltó un gruñido de advertencia y Bart se puso