Clara
—Aléjate de mí —dije con voz temblorosa.
Mi cuerpo estaba pegado a la pared mientras lo veía acercarse.
La marca en mi cuello ardía, un recordatorio de lo que había hecho, de lo que había dejado que me hiciera.
Él no dijo nada. Su respiración era errática. Sus ojos dejaban ver al lobo en su interior. Me miraba con una ferocidad que me hacía temblar… y no era de miedo.
—Te lo advierto… —protesté, aunque sabía que mis palabras no tenían ningún peso—. No des un paso más o gritaré.
Mi corazón