Clara
Rowan y Edward hablaban con Nicholas. Planes, rutas, vehículos, escoltas. Yo apenas los escuchaba. Cada palabra me parecía un ruido lejano.
Lo que sí escuchaba, con una claridad que me helaba la sangre, era la voz.
—"No confíes en ellos."
Mi espalda se tensó.
—"Todos los lobos te han lastimado, Clara. No eres una de ellos. Nunca lo fuiste."
Apreté los dientes, cerrando los puños a mis lados. Quería ignorarla, pero era imposible.
—"Míralos…" —la voz siseó—. "Hacen planes como si tú fueras