Clara
Me sentía incómoda.
Mucho.
Beta Edward caminaba a mi lado como si escoltara a una reina.
Espalda recta, traje impecable, mirada fría pero respetuosa.
Y yo… con la bufanda ajustada al cuello y las manos sudadas apretando los bordes de mi abrigo como si fueran un escudo.
No quería estar ahí, no era nada personal, solo quería volver a sentirme invisible.
Pero cuando intenté escabullirme, las vi.
Mara y Vanessa.
De pie, a lo lejos, como dos buitres negros esperando a su presa. Mara sonreía c