Clara
Era tan fácil perderse en la profundidad de sus ojos.
En ese amor que proyectaba sin decirlo. Desde su postura, hasta sus gestos, desde la forma en que me miraba, hasta cómo me hablaba…
Me tenía hipnotizada.
No entendía cómo podía cargar tanto dolor y aun así sostenerme con tanta delicadeza.
—¿Puedo…? —dijo en un susurro, extendiendo lentamente los brazos—. Tuve un día muy difícil… solo necesito sentirte.
Miré a mi alrededor.
Edward ya no estaba.
La casa entera parecía respirar en silenci