Capítulo 90: Eiden, un lobo.
Había soportado cosas peores.
Eso fue lo primero que pensé mientras manejaba de regreso a la mansión.
No lo pensé como consuelo. Lo pensé como un hecho. En el ejército aprendes rápido que el cuerpo aguanta más de lo que crees. El dolor no siempre viene con golpes o sangre. A veces viene con una palabra corta. Un “no”. Dicho sin rabia. Dicho sin desprecio. Eso también te deja marcas.
Había estado en dos guerras humanas. No hacía falta repetir nombres ni fechas. Había visto morir gente a mi lado.