Reyk permaneció mirando el bosque unos segundos después de decirlo, como si estuviera pensando bien las palabras antes de soltarlas. La nieve seguía cayendo lentamente frente al pórtico y el viento frío movía las ramas oscuras alrededor de la mansión, llenando la noche con ese sonido constante del invierno atravesando el territorio.
Lena acomodó mejor la manta sobre sus piernas mientras lo observaba de reojo. El lobo seguía viéndose demasiado pálido para alguien que horas atrás había estado al